Es difícil hacer comprender a los que te rodean que has optado por un estilo de vida más minimalista o frugal. De hecho, aunque aún no comprendo las razones, creo que en cierto modo se sienten amenazados. Me han preguntado miles de veces por qué no cambio mi móvil por otro nuevo. "Si es gratis". He tenido que rechazar la oferta de mi operadora telefónica cientos de veces y por fin parece que desisten de colarme un aparato nuevo que no necesito. Sí, lo sé, para mí no hay coste monetario alguno pero... ¿y para el medio ambiente? ¿Y para los que se dejan la vida en las minas de coltán? ¿Y para los países del tercer mundo que medio reciclan nuestra basura tecnológica? ¿Es gratis para ellos? ¿Es gratis para el entorno? No todos los costes se miden en dinero.
Seguiré teniendo el mismo móvil, el mismo PC, el mismo portátil, el mismo DVD y el mismo televisor hasta que la muerte nos separe. Yo ya estoy convencida pero ¿y tú? ¿Has reflexionado acerca del coste real de tus caprichos? ¿Es necesario cambiar el móvil cada cuatro meses? ¿Has utilizado DE VERDAD todas esas extrañas y llamativas posibilidades que el aparato te ofrece?
Personalmente, me gusta la tecnología y creo que nos facilita muchos aspectos de la vida pero no entiendo esa "necesidad" (creada) de tener siempre lo último aunque no se sepa ni cómo usarlo. Más curioso resulta cuando, como ha quedado patente gracias a la crisis económica, el 98% de la población vive por encima de sus posibilidades. Y, lo que definitivamente no entiendo, es por qué cuando manifiesto mis razones me saltan como buitres a los ojos haciéndome "ver" lo importante de adquirir un artilugio nuevo. Será que no tengo complejo de urraca y prefiero otros brillos que los de los metales.


Hoy por hoy, manda el "lo necesito" cuando realmente sólo se desea, y dentro de 3 meses da igual tenerlo o no, y el trasto se va a morir del asco en algún cajón, ya que existirá otra "necesidad". Frustración constante por no poder tenerlo todo y felicidad instantánea porque al tenerlo, en poco tiempo se pierde el interés. Somos ganado que en vez de dar comida, da dinero. Pero podemos decidir no ser ganado.
Al menos, podemos intentar no dejarnos seducir por la publicidad e intentar no sucumbir al orgullo de ser más que el vecino. Debe de ser tremendamente tranquilizador poder ser uno mismo y no compararse con nadie.
De acuerdo contigo 100 por 100.
De hecho, yo no tengo ni móvil.
Necesito pocas cosas para ser feliz.
Te añado como amiga ipso facto!!!
Besos
Encantada de tenerte como amigo. He seguido muchas de tus intervenciones en los blogs de otros amigos.
Yo necesito el móvil porque la Consejería de Educación suele llamar por las mañanas a esas horas en que uno cocina, limpia y hace la compra, y no quiero que por "error" se pase al siguiente de la lista pero no tener teléfono móvil tiene muchísimas ventajas que tú mismo habrás comprobado.
Lo que sí suelo hacer es huelga tecnológica durante las vacaciones: nada de televisión, video, internet, móvil,etc. Hay que darle al cerebro un respiro!
Pues voy a "presumir" de móvil: el de ahora es el tercero que tengo, ninguno de ellos fue estrenado por mí (encontrado, comprado a un amigo, el de mi hermana cuando ella cambió el suyo) y siempre que he cambiado ha sido porque el anterior dejó de funcionar.
Y de paso desde aquí reivindico el derecho a tener apagado el móvil en el tiempo libre y a no mirar el correo electrónico más que cuando da la gana; en definitiva, el derecho a no estar localizable.
Bueno, así ya no soy la única que presume de dinosaurio... Estoy contigo en que estar continuamente "conectado" (¿a qué??) te limita como persona y bloquea tu energía mental.