Una de padres gilipollas
Carta al periódico El País, esta mañana:
CÉSAR OREJUDO UTRILLA - Alcobendas, Madrid - 18/06/2009 El pasado 26 de enero tuve un incidente con un alumno del instituto en el que imparto clase. Tras llamarle la atención por mofarse de mi apellido, se me encaró y me amenazó con decírselo a su padre para que me diera dos hostias. El centro le expulsó dos semanas y su madre, enojada por ello, me denunció en comisaría por agresión a su hijo. Ante mi sorpresa, dicha denuncia sin pruebas terminó en un juicio de faltas.
Mi abogada, puesta a mi disposición por la Consejería de Educación, me dijo que desgraciadamente las denuncias contra profesores estaban a la orden del día y que me limitara a buscar la absolución. Sin embargo, decidí a a su vez interponer una denuncia contra la madre por denuncia falsa. El 9 de junio fue el juicio, al que ni siquiera se presentó. La juez accedió a mi demanda y la multó con 400 euros porque entendió que su denuncia había sido una vejación contra mi persona.
Con este precedente animo a distintos colectivos de funcionarios especialmente expuestos a estas situaciones a no limitarse a defenderse y a denunciar a aquellas personas que se aprovechan de la gratuidad y facilidad con que se puede denunciar, aunque sea falsamente, en nuestro sistema judicial.
Estoy segura de que con la patética vida de la familia denunciante (les auguro un pésimo futuro en convivencia) se podría rodar una serie de TV efectista y dramática... Lástima que no vayamos a saber de ellos.




En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.
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jotatrujillo dijo
Me abstengo del comentario. Lo que yo pudiera decir lo has reflejado fielmente en el contundente adjetivo que le dedicas a esa familia, que por desgracia no es única.
Un abrazo.
18 Junio 2009 | 06:30 PM