Piragüismo en las Hoces del Duratón, los encierros de Pedraza y el miedo.

Otra vez nos hemos desplazado a Segovia, esta vez al pueblo de El Cubillo, a pasar el fin de semana en una casita rural. El fin de semana ha sido más o menos tranquilo, aunque hemos dormido bien poco de nuevo. La actividad del sábado consistió en recorrer parte del cauce del Duratón en piragüa. Muy fácil, claro, puesto que la corriente apenas se mueve y es como hacer piragüismo en un lago. Hizo el mejor fin de semana de todo el verano y hasta pudimos bañarnos en el río.
Por la tarde visitamos la Ermita de San Frutos y los pueblos de Sepúlveda y Pedraza. Así descubrimos que eran fiestas en este último. Nos volvimos a Cubillo a preparar nuestra barbacoa y anduvimos charlando hasta las tantas. Aún así conseguimos levantarnos a las 8 para ir a Pedraza a ver los encierros.
A mí los toros no me gustan nada pero tampoco tenía ganas de quedarme sola en el pueblo así que me fui con todos los demás. Nada más llegar escogimos una curva desde donde se veía cómo llegaban los toros desde la dehesa hasta el inicio de las calles medievales del pueblo. Los traen a través del campo guiados por unos hombres a caballo y al llegar al pueblo son los mozos los que se dejan perseguir por los toros.


A mí todo esto me parece una locura. Los toros vistos de cerca me parecen enormes, por cierto.


Aunque muy bellos, eso sí. Y el sonido de los animales corriendo, el olor a polvo del camino... impresiona. Bueno, una vez visto esto decidimos hacer lo que hacía todo el mundo, es decir, subir al pueblo. Aquí nos dieron la oportunidad de pasar el susto más gordo de nuestra vida: AHORA YA SÉ LO QUE ES TENER MIEDO. Y conste que no te da tiempo ni a pensar ni a nada, ja,ja,ja reacción pura y dura. Próximos a la "plaza de toros" y suponiendo que habían cerrado ya la puerta, de repente oimos unos gritos, vemos que todo el mundo se da la vuelta con caras de auténtico espanto y echan a correr hacia nosotros. La verdad es que no pensé nada. Hice lo mismo y punto: me di la vuelta y eché a correr con todos los demás. Alguien me empujó hacia atrás intentando ganar puestos y me arañó el escote. Como aquello estaba imposible giré en una calle a la derecha y me quedé allí mirando a ver qué coño pasaba. A mi lado seguí estando Eva y al poco vino Francis, Miguel y alguno más de los que estábamos. Los demás, perdidos. En un par de segundos empecé a oir exclamaciones de alivio y a ver alguna sonrisa tonta. Algún estúpido tonto-los-huevos tuvo la feliz idea de que era una broma graciosa hacer creer a la gente que subía a la plaza que un toro había escapado. Muy gracioso sí, porque a mí no me pasó nada pero a mi lado había un chico temblando aún de miedo con el brazo sangrando de las heridas que se había hecho rozándose con la pared. También vi a un señor en un estado semi-catatónico totalmente perdida la responsividad al medio. No sé, podían haber armado una gorda. Cuando se producen estas escenas de pánico no es extraño que haya aplastamientos y que alguno hasta muera pisoteado. Además, la broma era perfectamente creíble porque no era la primera vez que pasaba algo así. Hace dos años creo que un toro fue abatido a tiros por la Guardia Civil porque el pobre no quería ir entre los palos del vallado sino seguir corriendo libre.
El caso es que nunca había sentido tanto miedo; ¡qué impresión ver tanta gente corriendo despavorida hacia ti! Ah, y otra cosa, el instinto de supervivencia es superior a todo sentimiento amoroso. Echas a correr y punto, nada de buscar a tu pareja. Ja,ja,ja. Somos así.
Bueno, creo que otros que pasaron bastante miedo esa jornada fueron estos:







En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.
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jotatrujillo dijo
Envidio todo eso que cuentas de ese viaje: un fin de semana que te permite dormir en plena naturaleza, la barbacoa, la visita de esos pueblos con calles medievales, el baño en un río con agua fresca y pura, todo es una maravilla, con una sola excepción: los toros.
¿Hasta cuando vamos a permitir en esta España que se dice moderna, que la palabra fiesta esté unida a la palabra sufrimiento de animales?
Perdona esta forma de mirar las cosas, pero en esta tierra donde vivo, cada feria es una nueva felonía para esos animales. !Ah! y donde mueren niños de 14 años, "celebrando" las fiestas.
Un abrazo.
10 Septiembre 2007 | 05:29 PM