¡Pobre Rodia! Hay que tener rasgos psicopáticos de más hondo calado para cometer un crimen y quedar sin castigo. Si ya lo sabía Fedor cuando te hizo coger el hacha y dirigirte a casa de la usurera: La ibas a cagar. ¡Ah, el remordimiento! Cargar con la culpa en solitario enferma a cualquiera de los nervios.

Se te ocurrió que pertenecías a un tipo especial de individuos. Los seres extraordinarios, los destinados a hacer algo grande para la Humanidad, tienen derecho a decidir si deben "salvar ciertos obstáculos". ¿Cómo se podía tolerar tanta miseria?

Creías terminar con algo externo y te estabas dilapidando a ti mismo. No se puede ignorar la existencia de leyes universales, metafísicas, que están por encima de la tuya propia.

"El que tiene conciencia sufre al reconocer su error, ése es su castigo, independientemente de las galeras", como tú mismo dijiste.