¿Qué grado de apertura puede tener una sociedad pluralista sin dejar de ser lo que es? Porque una sociedad plural es una sociedad abierta pero no una sin fronteras...
Pluralismo presupone tolerancia, pero se añade la afirmación de un valor propio. Las diferencias enriquecen al individuo pero TAMBIÉN a su ciudad política. Así, la democracia liberal se sostiene, se alimenta, del disenso.
Distingue Sartori 3 niveles de análisis en el pluralismo:
1) Pluralismo como creencia. Una cultura pluralista debe estar secularizada y afianzarse en el principio de la tolerancia. De aquí emergen creencias de valor como que la variedad y la discrepancia son "buenas".
El pluralismo respeta la multiculturalidad con la que se encuentra, pero no la fabrica. Hablaríamos, pues, de respeto y reconocimiento RECÍPROCO.
2) Pluralismo social, que no debe confundirse con cualquier diferenciación social.
3) Pluralismo político, o diversificación del poder que se basa en una pluralidad de grupos independientes pero no exclusivos.
- El elemento central es la dialéctica del disentir: un debate a camino entre el consenso y el conflicto pero que no es ninguna de estas dos cosas.
- Otro punto importante sería la separación entre la religión, la política y la economía.
- Por último, se exclurirían todas las sociedades basadas en grupos tradicionalistas (léase tribu, raza, casta, religión) por carecer estas asociaciones de dos rasgos fundamentales: tener un carácter voluntario y estar abiertas a filiaciones múltiples.
Caben aquí otras preguntas "gordas": ¿Cuánto de "pluralista" tiene la sociedad española? ¿Se comprende el componente de "imposición" y "uniformidad" que conllevan los nacionalismos? ¿Qué lugar ocupan los inmigrantes en una sociedad plural?
Si alguien se anima a contestar, yo me tengo que ir a trabajar...


pues despues de ver que una persona se erije el sr. del bien y del mal osea juzga solo a unos y no a todos se le llama parcial osea no imparcial
lo siento pero esa pagina de l sr. trujillo solo condena la muerte de un bando y no esta bien si matan sea con piedras o con bombas
son niños muertos y asesinos matando ¿ o no?
tengalo en cuenta en su cerebro
saludos de un ciudadano imparcial.
Se te ve el plumero
A ti se te ve "el plumero" tanto que me da que ni te has leído el post ni tan siquiera el título en condiciones. Simplemente, has leído algo en la página de alguien que tengo agregado como amigo y has venido aquí a dejar tu opinión sobre otro post de otra persona.
Hablas de piedras y asesinos y supongo que me cuentas algo relativo a ¿cómo llamarlo? ¿Oriente Próximo? Bien, ahí queda tu comentario de todas formas.
Ufff, ya me estaba dando miedo el señor Vicente...Que hay que decir en su favor que como ejercicio dadaista no está nada mal lo de responder en otro post diferente al que has leído. Me recuerda a Willian Burroughs y la técnica del Cut-Up. Podría, sabe dios, salir de la mezcla pura poesía avant-garde.
Muy bien post y sobre un tema tan interesante como es el pluralismo.
Desde hace años el mundo académico se llena la boca con la noción de pluralismo. Vivimos en la etapa del pluralismo metodológico y las sociedad plurales, donde aparentemente todo cabe y todo es posible.
Maticemos. El pluralismo es una idea liberal que intentaba obtener la cuadratura del círculo. Tras un liberalismo clásico claramente dogmático, después pasamos a un relativismo radical en el que todo era válido porque sí (todo vale, que diría el liberal Feyerabend). Como justo término medio entre dos extremos tan viciosos, los liberales más astutos como Berlin y Sartori inventaron la idea de pluralismo.
¿Pero qué es el pluralismo? En principio, viene a decir que no hay una verdad, pero sí verdades. De acuerdo. Todo son interpretaciones, pero las hay mejores y peores. De acuerdo. Pero luego aparecen las trampas: ¿De verdad el liberalismo pluralista tiene a todos en cuenta? ¿De verdad todos tienen todos los mismos medios para hacer llegar su voz?
El pluralismo peca de lo mismo que ha pecado siempre el liberalismo: su presentación teórica es impecable, pero su aplicación práctica desvela que una cosa es la apariencia y otra la realidad.
La democracia-pluralista se jacta de permitir una discusión libre de los asuntos públicos, incluyendo las voces disidentes. Se jacta de respetar la libertad de expresión y los derechos individuales. Sin embargo, no es difícil observar el desfase -la contradicción- entre los valores que dice promover y respetar y aquellos a los que sirve su práctica política.
Se habla de paz y prosperidad, de oportunidades para todos y de desarrollo. Pero hoy más que nunca, el mundo está envuelto en guerras de todo tipo, en matanzas y en exterminios que existen gracias a la venta de armamento moderno desde las grandes democracias pluralistas, y cuyos votantes respaldan en nombre del bien de la balanza de pagos, el equilibrio en el PIB o la creación de puestos de trabajo.
PS: Ahora voy con tus preguntas...
"El elemento central es la dialéctica del disentir: un debate a camino entre el consenso y el conflicto pero que no es ninguna de estas dos cosas".
Eso, en mi vocabulario, se llama la cuadratura del círculo. En una pizarra y ante cien alumnos de dieciocho años queda muy bien y muy tolerante, pero dile a Carod-Rovira que admita la dialéctica del disentir. A algunos les interesa el conflicto porque es el único charco que permite avanzar electoralmente; de ahí que la dialéctica del disenso sea una ingenuidad.
"El pluralismo respeta la multiculturalidad con la que se encuentra, pero no la fabrica".
Otra mentira. El liberalismo dice no intervenir, pero interviene como todos. Dicen abrir las puertas al libre comercio mundial, pero luego no intentes introducir una pierna de jamón ibérico o un puro cubano en el mercado estadounidense. Ellos recomiendan la libertad, pero luego son los más intervencionistas (véase también el caso de la UE).
La Comunidad de Madrid, por ejemplo, y bajo la tutela de la liberal Esperanza Aguirre, tiene acuerdos con Perú, Colombia y Ecuador para "importar" inmigrantes de esos países. Hay talleres de formación en esos países para que esos aprendices puedan venir a Madrid en cualquier momento a trabajar en la construcción cobrando el salario mínimo.
Eso es intervencionismo, y con motivos muy perversos. ¿Por qué Ecuador y no Marruecos? Porque los ecuatorianos hablan castellano y son católicos, luego su integración será más fácil y, con suerte, podrían llegar a ser votantes potenciales del PP. Los marroquíes son más rebeldes y en Europa se suelen identificar más con la izquierda, porque ésta es más respestuosa y comprensiva con los árabes.
En Cataluña, sin embargo, hay muchos más árabes que latinoamericanos. ¿Por qué? Blanco y en botella. El liberalismo pluralista también fabrica sus sociedades...
Ahora mismo hay muchos más latinos que árabes, y no porque su población haya disminuido, sino porque han venido en masa durante los últimos 3 o 4 años. Hace dos años que no he compartido piso (porque evidentemente que es muy bonito compartir un hogar, pero lo es mucho menos cuando TIENES que hacerlo) con alguien español. He vivido con argentinos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, mejicanos, una venezolana y una alemana. Y la pluraridad es muy bonita en el papel, el la boca de quien tiene su vivienda propia y las cosas "arregladas".
Cuando no encuentro piso asequible, escucho merengue y cumbia a todas horas de los vecinos, el transporte público está saturado, el mercado laboral "barato" también está saturado, el supermercado ya no vende acelgas pero sí yuca, ni garbanzos pero sí frijoles... al final me acabo cagando el la pluralidad. Tengo la sensación de que si no tengo dinero, no tengo derecho a disfrutar de mi idioma ni mis costumbres...
Sí, suena un poco a cuento de hadas liberal, lo sé. Son ideas de Sartori, y como ideas, son "monas" y sirven como punto de partida para pensar algo más allá del -lo voy a llamar- "pluralismo ingenuo". Porque existen ideas aún más bonitas e ingenuas que las de Sartori, sobre todo entre los "intelectuales" de ¿"izquierdas"?
La última frase del comentario de Despistada es, sencillamente, genial.
Sobre el post, añadir dos cosas: 1) Habla del ideal de pluralismo poniendo como ejemplo a Estados Unidos. No sé si soy la única persona que piensa que en este país, la integración y la igualdad de oportunidades y todo eso, reluce, pero no es oro. 2) Cuando habla de integración tengo la impresión de que se refiere más bien a pura asimilación, casi anulación de la cultura del inmigrante por la nuestra.
Y, sí, el liberalismo económico es intervencionista 100%, aunque lo nieguen.
Solo saludarte,no estoy de animos para meterme en estos temas,pero quise dejar constancia de mi paso,que me da rabia que pasen lean y no digan ni hola,un abrazo.
Bueno, gracias por la parte que me toca...
Supongo que Sartori no tuvo en cuenta cosas que los mortales sí: el dinero. Hay intereses económicos por todos lados, y como ahora quien más compra son los inmigrantes, interesa crear un mercado para ellos. El mercado típico no ha muerto, pero queda relegado a la clase mediana-alta autóctona, y los de abajo tienen que pelear con un colombiano para alquilar un piso por 800 euros al mes. Además, tenemos costumbres diferentes (al vivir tanto tiempo con ellos, me han contado cosas de sus países) y en Colombia es normal que toda la familia viva en la misma casa (claro.. casa, no piso de 60m) así que aquí también siguen con esa costumbre.
Es un tema que hablé mucho con el ninio (es de las pocas cosas que puedo hablar con tranquilidad con él) y estamos de acuerdo que esto, más que inmigración, es una invasión cultural. Ha llegado un momento en que me siento extranjera en mi propio barrio, ya que la gente no viene para integrarse, sino que huyen, traen su propia cultura aquí y la imponen. Y nosotros como borregos, anulamos la propia y/o se la vendemos a quien la pague.
Lo que valoro de Sartori es que se atrevió a decir algunas cosas que muchos piensan y no se atreven a decir a las claras. También es lo que valoro de la sinceridad de Despis.
También entiendo que hay ideas muy bonitas en teoría, pero que en realidad no son más que la cuadratura del círculo. El ideal, para mí, sería evitar a toca costa los guetos; favorecer la integración, pero respetando las herencias culturales de quienes han llegado. Hay que entender que es imposible que respeten las pautas culturales que encuentran si no pueden reconocer sus propios símbolos (véase el caso del velo). Difícilmente respetaría yo una lengua si pisoteasen la mía. Defender el catalán es estupendo, pero imponerlo a base de multazos (en plan franquista) es la mejor manera de que no quieran respetarlo.
Por lo tanto, no soy partidario ni de la asimilación a la francesa ni del pluralismo-guetista a la inglesa. En sociología se habla del modelo patchwork para hacer referencia a ese término medio. Dicen que es lo que se está intentando hacer en España, pero no sé yo.
En cuanto a Despistada, hombre, definir la palabra cultura es bastante difícil; hay antropólogos que se tiran toda la vida detrás de una definición. Lo que sí sabemos es que las culturas y las sociedades no son realidades abstractas y metafísicas. Las culturas cambian, como todo, y además es positivo que no dejen de hacerlo.
La cultura catalana no es un castillito humano metafísico o una butifarra eterna y mítica. Esas son herencias culturales que hay que respetar y conservar en la medida de lo posible, pero que también deben avanzar y adaptarse a los cambios. Ser catalán, como ser madrileño, no es algo inmutable. Está bien lucha por defender la cultura propia, pero no saber adaptarse a los cambios es ser un reaccionario. Y el mundo está cambiando muchísimo.
Tampoco ignoremos que el colombiano de origen que ha obtenido la doble nacionalidad, compra yuca, trabaja en el Paseo de Gracia y vive con 13 personas en un piso de Barcelona es un catalán. Es tan catalán como Maragall y como Despistada. Y su cultura, guste o no, es catalana, porque catalán es todo lo que ocurre en Cataluña y todo lo que hacen los catalanes. Quizás hace tres siglos sólo era un extranjero; pero ahora es un ciudadano más, con los mismos derechos (insisto, si tiene la nacionalidad) que cualquier otro español.
El inmigrante sólo podrá respetar la cultura que ha encontrado si se respetan sus tradiciones y sus herencias culturales. Ese es el conflicto. Porque, insisto, tan catalanes son los tomates de la huerta tarraconense como la yuca que compra el colombiano en el mercado. Al fin y al cabo, el tomate lo trajimos de las colonias americanas. Y la industria catalana, tampoco lo olvidemos, no hubiera sido posible sin el algodón de las colonias. Seamos respetuosos porque no somos más nobles que nadie. Y además seguro que así nos mirarán mejor.
Y eso de que los americanos tienen el dinero e imponen su cultura y sus tradiciones daría lugar a un debate muy interesante.
En fin, la inmigración hay que regularla, ordenarla y organizarla. No puede ser una avalancha. Todo con reglas, con papeles y subiendo el salario mínimo para hacerlo verdaderamente digno (dinero hay, pero nos lo gastamos en policía). Está bien que nos visiten los chinos, pero si lo hicieran todos a la vez esto sería imposible. En todo conflicto hay que ceder un poco. Si no lo haces, te conviertes en un fanático y, lo que es peor, acabas dificultándole las cosas a los otros.
PS: Hace poco estudiábamos que hay más árabes que americanos en Cataluña. A ver si encuentro las estadísticas en el INE o en el CIS...
No me molesta que mantengan sus cosas, es más, Rebeca me enseñó un montón de recetas buenísimas y algunas con yuca y con habas negras que luego he repetido en mi casa. Me enseñó la cumbia y también me enganchó al "pasión de gavilanes". Lo que no me gusta es que Barcelona está hecha de guettos. Mi barrio es el guetto sudamericano: comercios de alimentos, música por todos lados (al principio está bien, luego cansa, luego dan ganas de matar al del radiocasette). En el centro está el chino: ropa, ropa, ropa y algún bazar. Curiosamente, ningún restaurante en la zona. En el Raval está el paquistaní: bares, peluquerías, shawarmas y tiendas de móviles. En otra parte está el barrio de los gitanos (que son los más antiguos y ven como les están comiendo terreno) y luego están los rumanos, que no tengo ni idea de dónde se han metido.
Ayer, buscando un bar para un café, me despisté (mi nick no es casualidad...) y me metí en el barrio chino. Y lo es de verdad! no hay un sólo español! Ni bares, ni tiendas, nada... y las miradas de "qué hace esta aquí" por parte de los vecinos. Me refiero a esto cuando digo que me siento extranjera.
Me gusta que las cosas cambien, en parte por eso me vine a la "gran ciudad", para ver cosas nuevas y diferentes de la butifarra amb faves, pero otra cosa es que me sienta desplazada, pues por las calles del Raval no tengo muchas opciones diferentes que comer Shawarma, cortarme el pelo a lo paquistaní, comprar en un badulaque o beber una cerveza rancia en un bar oscuro en el que pone "Paquito" y dentro tengo a un camarero que apenas entiende el castellano y chapurrea inglés. Y todo esto siendo la única española en el local, es decir: miradas y comentarios de los parroquianos.
A esto me refiero con la "invasión". Si quiero comerme un bocadillo de calamares o una sopa normal y corriente (nada del otro mundo! con una maggi me conformo!) y pedírsela a un camarero que me entienda sin tener que señalar en un cartel, tengo que pagar el doble o triple que hace tres años.
Ahora tenemos el conflicto, además de cultural (que puede joder por molestias de ruido y olores, pero es más o menos tolerable), económico. Se rumorea que los inmigrantes tienen más facilidades al buscar hogar, abrir un comercio y tener hijos. Y los de aquí están que trinan (no me incluyo porque no lo he comprovado).
Mi hermana sigue sin hijos por no poder pagarlo, mi jefa no ha traido el hermanito a Ana por lo mismo, y me cuentan que en cambio, una señora que viene aquí a tener el crío recibe una subvención que le llega para la mitad de los pañales y potitos y plaza para la guardería (repito: eso me lo han contado, no estoy segura).
De lo que sí me enteré es de que, cuando abren un negocio, no pagan impuestos hasta creo que un año después. Resultado: el centro de barcelona y periferia también está plagada de badulaques, puestos de shawarma y bares. Y los de aquí trinan aún más porque no pueden competir con los precios... y tienen que cerrar para que otro reabra el local con las mismas condiciones. Además, no se respeta el horario. Abren casi 24h, atienden niños a los clientes (no críos de 14 o 15 años, sino niños de 6 o 7) y no he visto ni un local que hayan cerrado por eso. Los comerciantes de aquí ya han saboteado algunas tiendas y todo, durante las 4 o 5 horas que cierran (silicona en las cerraduras). Y no los apoyo porque esa no es la manera, pero los entiendo perfectamente...
Aquí hay un conflicto, agravado por la constante subida de precios y otras causas, que estallará por algún lado (espero que pronto, para que las consecuencias no sean demasiado gordas).
Ah, olvidaba un guetto, el de Pedralbes, con sus chalets y sus casitas, es la zona donde residen amontonados los ricachones. Lo tienen tan difícil para salir de las urbanizaciones que no pueden ver qué ocurre en las calles de la ciudad. .
... (este tema me cabrea por la impotencia que me entra)....
Perdona, despis, estoy en un ciber y no puedo contestarte con tiempo. Solamente quería decirte que he leído con interés lo que has escrito y entiendo lo que dices: es una situación muy difícil y tensa. Pero me alegra que coincidamos en el diagnóstico: No rotundo a los guetos.
Te puedo asegurar que todo estaría mucho mejor si los políticos se dedicaran a regular estas cosas en lugar de perder tanto tiempo con aspectos simbólicos (banderas y esas cosas, ya sabes).
En lo de los comercios se podría debatir más. Luego te escribo con calma. Es un tema que me interesa bastante.
Adéu...
Cuando llega un inmigrante y obtiene un permiso de residencia permanente, también genera un derecho a la reagrupación familiar. Esto le permite traer a los miembros de su núcleo familiar y recibir algunas ayudas. ¿Por qué? Porque esto favorece su integración personal y social. ¿Con qué dinero? Con el de la caja de la Seguridad Social, en la que el mismo trabajador participa con sus cotizaciones. En realidad no se le está regalando gran cosa.
Lo injusto aparece cuando cualquier otro -sea catalán o palentino o ceutí, me da igual- se debe conformar con un salario de 700 €, tiene que pagar un alquiler de 600 y además no recibe ninguna ayuda. Esto puede derivar en xenofobia y racismo. ¿Echamos la culpa al racista? Eso sería lo fácil. ¿Culpa de los inmigrantes? Menos aún. En mi opinión, es culpa de un sistema que dice hablar en nombre de la libertad -liberalismo- y tiene demasiadas grietas y lagunas sociales (ocultas bajo una apariencia próspera, como ocurre en EEUU).
El Estado tiene dinero e instrumentos de sobra para redistribuir la riqueza y apoyar más a quienes tienen más dificultades. Pero en nuestra época el poder del Estado es insignificante en comparación con el de los grandes gigantes energéticos, los grandes bancos o las grandes inmobiliarias. Y como estas empresas crean empleo (precario y a corto plazo), todo parece que va bien. Las cuentas cuadran y el Ministro de Economía de turno se frota las manos.
En cuanto a los comercios, también se trata de fijar unas normas mínimas y poner los instrumentos necesarios para que se cumplan. El Estado tiene esos instrumentos, pero tiene otras prioridades y otros intereses.
En España llevamos mucho tiempo viviendo del corto plazo. Todo el empleo que se crea está sostenido sobre una burbuja inmobiliaria que pinchará pronto, al igual que pinchó la japonesa en 1992 y se encontraron de pronto con una crisis de pelotas y con unos índices de suicidos escalofriantes. España es un castillo de naipes en el que todo el mundo traga porque nuestras prioridades son la copita del sábado por la noche y los goles de Ronaldinho. Un país en el que la gente acostumbra a quejarse de boquilla pero en el que a la hora de la verdad imperan la resignación y el derrotismo.
Pero la situación social de este país, con jóvenes licenciados cobrando 700 euros y viviendo en pisos compartidos y sin perspectivas de futuro ilusionantes, sólo puede calificarse como deprimente. No quiero poner el panorama negro, pero sí conviene abrir los ojos y darse cuenta de la auténtica basura de sociedad que nos están vendiendo en nombre de la libertad.
Pero... qué podemos hacer? eso es lo que me entra por dentro cada vez que "abro los ojos". Escribir en el blog, sentarse en la plaza Catalunya... eso no ha cambiado nada. Aparte de no comprar (ya por imposible) y compartir los gastos de un piso por necesidad.... no sé qué más se puede hacer. Por cierto, colgué un par de entradas nuevas....
Muchas veces he pensado en marchar, pero me da rabia dejar un lugar que "me gusta" o simplemente conozco por necesidad y por culpa de otros que nunca sufrirás las consecuencias.
Eso es la tragedia del inmigrante: que se ha tenido que marchar de un lugar que le gusta y conoce simplemente por necesidad.
¿Qué se puede hacer? Uufff, ni idea. Es algo que no está en manos de una persona. Debería ser algo colectivo, pero estamos todos muy apáticos. Hay mucha resignación y derrotismo. Supongo que no hay más remedio que esperar a ese estallido del que tú hablabas, y que yo también veo como inevitable.
Voy a tu blog ya mismo...
A los emigrantes les interesa ganarse la vida. No vienen a España para ser plurales, bastante tienen con poder vivir cada dia. No estan aqui de vacaciones.
eso es pura porqueria ok
QUÉ TAL¿?¿?ESTO ES UN ROLLO ESCRIBO EN ANONIMO(AUNQUE MI NOMBRE Y APELLIDOS SON FALSOS) Y NO SE ENVIAN
QUELLE MERD!(TRADUCIR)
NENG..................................
AHH!¡!¡!¡ Y TENGO 13 AÑOS
Se nota que tienes 3 años, se nota...